He llegado a mis 40 y ni cuenta me he dado. Tengo mil amig@s, una casa, un perro, dos hijos, un marido y un karaoke que quiero muchísimo. Me encanta burlarme de mi misma, reírme de los problemas y salirme por el lado más fácil de las situaciones desagradables.
Todavía lloro con las películas de Disney, por ejemplo cuando se muere Mufasa en “El Rey León”. Me siguen gustando “La Lechera” y “los Chitos” y a pesar de que se cocinar, mercar, trabajar y manejar ese marido, esa casa, esos hijos y ese perro, a veces me parece que hay un error en la cedula y que no estoy cumpliendo 40 sino que el cerebro se me quedo por allá en los 90s…
Aun no he aprendido a no querer solucionar lo imposible. No he aprendido a madrugar, ni a llegar a tiempo. No me he acostumbrado a las ausencias de todos los que me han dejado para siempre, especialmente la de mi padre. No he conseguido ser rica, y para ser franca, no creo que lo voy a lograr, pero tengo clarísimo que tampoco me interesa.
Llevo conmigo un equipaje valiosísimo, que no vale nada, pero al mismo tiempo, vale todo para mí: mi patria. Mi patria no es ese hermosísimo lugar donde nací, ni tampoco el país donde vivo hoy, que me ha acogido con brazos y puertas abiertas. No. Mi patria son todos esos sitios que he recorrido y me han hecho lo que soy hoy. Mi patria es mi familia, mis amigos, mi gente. Mi patria son todos ustedes que me han dado la riqueza que el dinero no puede comprar: momentos imborrables, lágrimas, sonrisas, farra y aprendizaje. Amor, amistad, compañía, verdades y hasta mentirillas.
Por eso hoy, que celebro mis cuarenta años, les agradezco a todos por su amistad, compañía, apoyo y presencia en mi vida. Hoy me siento agradecida con Dios y la vida por tenerlos dentro de este corazón ya cuarentón que los quiere con locura. Todos mis mejores deseos, mi amor, y mi cariño sincero a ustedes, mis seres queridos, mi mayor tesoro, MI PATRIA!



